Los temas
económicos son complejos, la verdad es difusa, no absoluta. Que se critiquen
los aspectos negativos o retos por superar de nuestro sistema económico no
quiere decir que se esté en contra de ellos. Por ejemplo: es cierto que el
capitalismo es inhumano. Ninguna persona vale 10 o 20 veces más que nadie, ni
ha trabajado 10 o 20 veces más que nadie, para ganar 10 o 20 veces más. Eso es
una verdad. La acumulación de riquezas desde el punto de vista moral es
definitivamente mala. También el capitalismo incentiva a las personas a engañar
a sus semejantes para obtener beneficio económico o sino para tu propia
supervivencia.
Pero también es
una verdad que la vanidad es ahora la madre de todas las invenciones, ya no es
la necesidad; esa es la otra realidad también innegable, la otra cara de la
moneda. Es una realidad perversa pero es realidad y las realidades entrechocan.
Las clases medias
de hoy día tienen el nivel de vida de un aristócrata de hace 200 años y eso es
gracias al capitalismo y a la libre inversión e iniciativa.
Ningún sistema
económico es perfecto. El capitalismo tiene sus pros y sus contras, como todos
los sistemas económicos, pero sin duda alguna, parafraseando a Churchill,
el capitalismo es malo, pero es el mejor sistema económico que ha existido.
La evidencia histórica, pero también la evidencia lógica y argumentativa, lo
demuestran. Y Francisco mismo confirmó lo anterior en su última
entrevista, donde consideró al marxismo como una “ideología
equivocada” y recordó que: “en la Exhortación no hay nada que no se encuentre en la Doctrina Social de
la Iglesia”.
La Doctrina
Social de la Iglesia siempre ha criticado los aspectos
negativos del capitalismo y el “capitalismo salvaje” como usualmente lo llamaba
Juan Pablo II. Pero también siempre ha dejado claro que para superar la pobreza
hay enfocarse en la generación de riquezas.
Dijo la mujer más
rica de Australia, Gina Rinehart, que la mejor obra social que se puede
hacer, es darle trabajo a la gente. Afirmación muy cierta, porque a la gente no
le gusta y realmente no es feliz viviendo de la caridad.
La verdad sobre el
mejor sistema económico está en algún lugar en el medio entre generación de
riquezas y distribución de riquezas. Hay que buscar ese punto de equilibrio.